Ciencia
Por qué vuelven los viejos detonantes: contexto y recaída
Llevas siete semanas y casi ni piensas en eso. Entonces vas a casa de tus padres a pasar las fiestas de fin de año, duermes en tu antiguo cuarto y, a la una de la mañana, las ganas vuelven, más fuertes que en todo el último mes. Se siente como si esas siete semanas nunca hubieran pasado.
Que los viejos detonantes regresen después de una temporada tranquila es una de las partes más desalentadoras de alejarse de la pornografía. También es una de las más predecibles. Los investigadores del aprendizaje llevan mucho tiempo estudiando este tipo de regreso, y lo que encontraron cambia la forma de leerlo.
Cómo se graba un detonante
En 1949, el psicólogo Donald Hebb propuso que, cuando unas neuronas se activan juntas una y otra vez, la conexión entre ellas se vuelve más fuerte. Más tarde alguien lo resumió en una frase fácil de recordar: las neuronas que se disparan juntas se conectan entre sí.
Ahora aplícalo a un hábito. Cada vez que la pornografía llegaba después del mismo escenario (la laptop abierta en la cama, la puerta del baño cerrada con llave, el celular en la mano cuando todos ya se habían dormido), esos detalles se fueron ligando a lo que venía después. Repítelo suficientes veces y el escenario mismo empieza a encender las ganas.
Un estudio de 2017 dirigido por Mateusz Gola muestra cómo puede verse esto en el cerebro. Su equipo comparó a 28 hombres heterosexuales que buscaban tratamiento por un uso problemático de pornografía con 24 hombres que no lo buscaban.
Los dos grupos no mostraron diferencias en cómo respondía su cerebro a las imágenes eróticas en sí. La diferencia apareció un paso antes: en los hombres que buscaban tratamiento, el estriado ventral, un centro de la motivación y del aprendizaje por recompensa, reaccionó con más fuerza a las señales que anunciaban esas imágenes. Con las señales que anunciaban dinero, esa diferencia no apareció. Y cuanto más fuerte era la respuesta a la señal, más grave tendía a ser el uso de pornografía.
Fue un estudio con pocos participantes, todos hombres heterosexuales, así que no puede hablar por todos. Pero coincide con muchos relatos: las ganas suelen empezar con el escenario, antes de que haya algo en la pantalla.
La atención también se entrena. Mechelmans y sus colegas, del grupo de Valerie Voon en la Universidad de Cambridge, encontraron en 2014 que los hombres con conducta sexual compulsiva tenían un sesgo atencional: su atención se iba más rápido hacia las imágenes explícitas. Es otro estudio solo con hombres, pero describe un momento conocido. Entras a tu antiguo cuarto y tus ojos encuentran los viejos detonantes antes de que hayas decidido nada.
Ese regreso tiene nombre: renovación
Cuando un detonante sigue apareciendo y no pasa nada después, la respuesta a él se va apagando poco a poco. Los psicólogos llaman a esto extinción, y es tentador pensar que el aprendizaje antiguo se está borrando.
Mark Bouton, psicólogo de la Universidad de Vermont, ha pasado décadas mostrando que no es así. La extinción deja la lección original en su lugar y agrega una segunda encima: este detonante antes llevaba a algo, y aquí ya no. Las dos lecciones quedan guardadas.
Lo complicado es que la lección nueva queda atada al contexto donde se aprendió. Vuelve al contexto antiguo y la respuesta antigua puede regresar. Bouton lo llama renovación. Gran parte de su investigación se hizo con animales de laboratorio, pero el mismo tipo de regreso aparece también en estudios con personas.
Aquí, contexto significa más que un cuarto. Puede ser tu habitación en casa de tus padres, o la laptop que usaste durante años. Puede ser una hora, como el rato después de que todos se duermen, o un estado de ánimo, como las noches vacías y grises después de una ruptura. Incluso pueden ser unas vacaciones: tus nuevos hábitos se aprendieron en tu rutina de todos los días, así que un cuarto de hotel sin nada en la agenda es un lugar donde nunca se han puesto a prueba.
Por eso, unas ganas fuertes, o incluso una recaída, en un contexto antiguo no prueban que hayas fracasado. Es el aprendizaje haciendo justo lo que sabe hacer. La lección nueva sigue ahí. Solo que todavía no la has practicado en ese lugar, o en ese estado de ánimo.
Lo que suele empeorar las cosas es la historia que te cuentas después. “Lo sabía, nada cambió” puede convertir una mala noche en un mal mes. Una versión más exacta: este contexto todavía carga la lección antigua, así que necesita más protección.
Dale protección extra a los contextos antiguos
El trabajo de Bouton apunta a dos movimientos prácticos. Practica la nueva respuesta en tantos contextos como puedas, para que no quede atada a un solo lugar. Y trata tus contextos antiguos como zonas de riesgo que merecen protección extra, planeada antes de estar ahí.
• Haz un mapa de tus contextos antiguos. Anota dónde, cuándo, en qué dispositivo y en qué estado de ánimo solía aparecer el hábito. Esos contextos siguen siendo de riesgo incluso después de meses de calma.
• Practica la nueva respuesta en todas partes. Hagas lo que hagas cuando aparezcan las ganas (levantarte y salir del cuarto, o escribirle a alguien), hazlo en casa, en el trabajo, en casa de amigos, entre semana y el fin de semana. Cada escenario nuevo hace que la nueva lección dependa menos de un solo lugar.
• Planea la primera noche. La primera noche de vuelta en tu antiguo cuarto, el primer fin de semana después de una ruptura, la primera noche en un hotel: decide de antemano cómo vas a pasar esa noche y a quién le vas a escribir si las ganas aprietan.
• Cambia el escenario de antes. Mueve el escritorio, siéntate en otro lugar, borra el historial del dispositivo de siempre, cierra sesión en las cuentas ligadas al hábito. Hasta los cambios pequeños hacen que un contexto antiguo se parezca un poco menos a sí mismo.
• Avísale a alguien antes de ir. Si tienes un Compañero de Responsabilidad, mándale las fechas en que vas a estar fuera o en casa de tu familia. Pedir apoyo antes de una temporada de riesgo es más fácil que dar explicaciones después.
Si el contexto antiguo es un desánimo que no se va, tómalo en serio por sí mismo. Si has tenido el ánimo bajo la mayoría de los días durante dos semanas o más, o perdiste el interés en cosas que antes disfrutabas, habla con un médico o un terapeuta. Si tienes pensamientos de hacerte daño, comunícate ahora con los servicios de emergencia de tu zona o con una línea de crisis.
Un contexto nuevo también es una oportunidad
El contexto funciona en las dos direcciones. La psicóloga Wendy Wood y sus colegas siguieron a estudiantes que se cambiaron de universidad y encontraron que hábitos como hacer ejercicio o ver televisión cambiaban más cuando el nuevo entorno no sostenía los detonantes de antes. Sin esos detonantes, la rutina antigua tenía menos de dónde agarrarse.
Así que los cambios que te mueven el piso, como mudarte o empezar un trabajo nuevo, también abren una puerta. Hasta un celular nuevo cuenta: lo que pones en su primera pantalla es una decisión nueva. Por un tiempo, los detonantes de antes quedan revueltos. Aprovecha esa ventana para armar el lugar nuevo a propósito, desde dónde va la computadora hasta lo que haces en la primera hora después de llegar a casa.
La próxima vez que las ganas regresen en un lugar conocido, agrégalo a tu mapa y prepárate antes de volver a estar ahí. Y cuando puedas, practica ahí mismo la nueva respuesta: cada contexto donde la ensayas es un lugar más donde la lección nueva se sostiene.
No tienes que sostener esto solo.
Un contador que cuenta solo, check-in diario, comunidad por apodo y, si quieres, un compañero real del mismo género. Gratis, en Android y iPhone.
Gratis · Sin tarjeta y sin plazo
Sigue leyendo
Descubrí Que Mi Marido Ve Pornografía: ¿Y Ahora?
Qué sentir, qué preguntar y qué hacer al descubrir que tu pareja consume pornografía, sin destruir la relación ni fingir que todo está bien.
CienciaQué le Hace la Pornografía a Tu Cerebro
Dopamina, tolerancia y neuroplasticidad: lo que muestra la ciencia sobre cómo la pornografía altera el cerebro y cómo se recupera cuando paras.
BienestarPornografía y Autoestima: Cómo Romper el Ciclo de la Vergüenza
Por qué el consumo de pornografía erosiona la autoestima, cómo el ciclo de vergüenza y recaída se retroalimenta y el camino para reconstruirte.